jueves, 23 de octubre de 2014

23 de Octubre

"Odio que hayas empezado una relación en esa fecha porque es mi cumpleaños, y ahora la adoras, pero cuando cortéis la vas a odiar y vas a estar triste el día de mi cumpleaños."

Menos mal que cuando aquella chica me dijo eso mi cara fue de perplejidad y no le hice más caso. No podía estar más equivocada.
El 23 de Octubre del 2010 nació algo, empezó la historia más bonita de mi vida, doy gracias a esa fecha, a esa historia, al pasado por pasarme a mí.
Si no hubiera tenido esa historia no sería la persona fuerte y sin miedos que soy ahora, no tendría esta confianza en mí para arreglar telarañas, no sabría que algunas cosas son más bonitas cuando están rotas. 
No habría amado, no habría aprendido, no habría vivido nada.

No voy a lamentarme por nada, todo lo contrario, cuan afortunada me siento de poder tener almacenados en mí todos esos recuerdos, todas esas emociones, todas esas travesías, risas furtivas, todos esos viajes aunque no nos moviéramos de la habitación, todos esos sentimientos, todo eso que las palabras no llegan alcanzar. Todo eso me ha quedado, y es infinitamente mucho más de lo que tenía antes de conocerle, así que gracias. Un gracias tampoco alcanza la magnitud de lo que debo, pero por algo hay que empezar.
Haber creado todo eso con él no me parece una mala manera de vivir, y así estuve sonriendo durante años.

Hoy no voy a escribir sobre cómo nos pudrimos, esa es otra historia. Los platos rotos sobre la mesa son evidentes, pero hoy no hay sitio para ellos. 

Hoy vengo a mimar lo bueno, que es lo que más sitio ocupa dentro de lo que guardo. 
Hoy vengo a recordarte, no con flores como se recuerda a los muertos. Hoy pequeña, te traigo azúcar y caminos inexplorados, me siento contigo a comer golosinas y te traigo paz. 
Hoy me enamoro del amor, del corazón con velas en el suelo, de los dos inocentes niños que nerviosos pero sin frío estaban a punto de darse la vida, estallar y escapar de todo lo que conocían.

Hoy me rindo ante el recuerdo de cuando aprendimos a sentir con la fuerza de ese niño que jugando al escondite encuentra el mejor sitio para refugiarse y cuando ya han pillado a todos sus amigos, corre, corre muy rápido y no mira atrás, corre como si no hubiera nada más importante que esa carrera y sus amigos, como una veloz gacela, para salvarlos. "Por mí y por todos mis compañeros" "Por mí y por ti, compañero de vida."
De esa valentía de héroe de parques es de la que hablo. Nos entendimos con ella, pocas veces me atrevía yo a salvarme antes de conocerte. Pocas veces te escondías tú cuando era yo la que te buscaba.

Aprendimos el lenguaje de los pingüinos cuando se abrazan y prometen que se van a cuidar aunque sólo vean todo ese hielo.

Esta historia no se merece otro recuerdo, y pido perdón si alguna vez en la osadía de mis cortantes pesadillas he tenido el descaro de intentar recordarla de otra manera, por muchas heridas que me hiciera. No, no se merece una vulgarización como si de cualquier otra simple y humana estuviéramos hablando.
Con esto me quedo, con todo lo bueno, que es de la única forma en la que merece ser recordada mi pequeña muerta de casi tres años.

lunes, 20 de octubre de 2014

La decisión está tomada

"Se fuerte y dispara si arden los sueños"

Estoy ansiosa por enfrentarme a esos papeles, pelearlos y meterme dentro. Que ganas tengo de rehacer mis horarios, instaurar la dictadura de la disciplina, repartirme el tiempo y volverme tan metódica como el puto Kant.

Ya he dado el paso, escupir el corazón en cada tema y exigirme la máxima nota, mi mayor preocupación de aquí a unos meses. Reventar los test y gastar lapiceros, bolígrafos y cuadernos.
Hace tiempo que dejé de ser una niña de mamá y siempre tengo quemaduras en las manos por haber aprendido a sacar las castañas del fuego, y me alegro.
Que la vida no me haya dejado optar por le camino fácil no es algo que me pese, al contrario, me motiva, me mantiene viva y me hace crecer.
Tú puedes quedarte en tu puto sofá quejándote del calor que hace o de que te aburres en verano sin una pretensión por la que mover el culo, poniéndote hasta arriba de cerveza los sábados y matando de tedio a los domingos, pero luego no me vengas a joder con el cuento de que le pido a la vida demasiado. Igual es que tú no tienes ni idea de lo que quieres porque nunca has tenido que ganarte nada y eso sí que es triste.

Por eso te equivocas, no le pido nada a la vida, porque no me lo debe, me lo gano yo.
Acomodarme no está entre mi vocabulario y fantasear con el destino que me puede tocar de aquí a un año es algo que me anima a seguir con esto, por muy difícil que parezca.

Esto es para mí, sin duda lo noto. Me pongo cachonda pensando en que probablemente éste sea el reto más difícil que me he propuesto y tengo ganas de superarlo. Ganas y fuerza porque me encuentro en sintonía con la vida, porque me encanta estar acostumbrada a lo difícil y, ¿para qué negarlo?
Porque me va la marcha.

miércoles, 15 de octubre de 2014

"Las chicas libro huelen a vainilla"

                                                                                        "¿Quién quiere una chica calculadora existiendo las chicas libro?"
Irene X.

Llego tres horas tarde y ella no está, no sé si la veré hoy.
Rápidamente miro su mesa y ahí están sus libros, la chica de los libros, siempre va con ellos.
Y yo deseando abrirle el pecho, para leer que es lo que esconde ahí adentro.

sábado, 4 de octubre de 2014

Hoy he vuelto a soñar contigo (06/09/2014)

Hoy me he permitido pasar la tarde soñando contigo como hace mucho que no lo hacía.
Ya casi se me olvidaba cuanto te deseo, te tenía como un sueño aletargado que algún día quizás despertase, pero no me metía en las entrañas de tus privilegios ni de tu precio, ni de lo mucho que cansa mental y físicamente el intentar llegar hasta ti.
He estado a punto de hacer una locura después de verte tan lejos: casi te abandono, casi me meto en otros caminos que me alejarían aún más de ti, casi te pierdo.
Pero hoy he vuelto a ser consciente de lo mucho que me vas a costar y se ha vuelto a prender el incendio. No sé si será porque realmente te quiero o por la estúpida cabezonería de querer conseguir lo que me propongo, el caso es que te quiero y quiero que formes parte de mi vida. Que no te olvido, que cada vez nos falta menos, cada vez me acerco más a ti aunque tú intentes alejarte,
y créeme cuando digo esto porque lo digo desde la firmeza que me ha dado el ir consiguiendo pequeñas metas a base de tropezones:
te voy a pillar, y cuando lo haga querida mía, lo único que vas a desear es que te hubiera cogido antes.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Puede que la clave resida en esta diferencia

Y si te analizas y descubres que no fue por amor sino por comodidad o conformidad por lo que soltaste la imprudencia esa de que te querías quedar.

Los dos nos merecíamos esto

"Tsunami rubio de ojos verdes."

"Que sus ojos eran color tierra en la que echar raíces."

Llevo toda la noche metida en canciones de Andrés y pseudopoemas de desamor y amor que dicen entendernos, pero que no saben explicarnos.
Llevo más de un mes de Mayo y un Octubre debatiendo con Chaplin sobre lo mal que contamos este chiste en el que nos quedamos atrapados casi un año, llevo cinco minutos dándome cuenta de que por fin hemos sabido salir y de que joder, qué difícil ha sido.
Llevo veintitrés minutos sintiendo el alma llena por una sonrisa que va dedicada a ti, después de los diez minutos y otros diez de antes con pinchazos en el pecho.
Me he dado cuenta de algo que tus dedos no me han dicho porque ya no me tocan, pero mira esas palabras que has creado por ella, mírame a mí recitándole a él textos como si su pecho fuera el lugar donde el amor decidió darme cobijo, como si me hubiera reencontrado; mejor, como si nunca me hubiese perdido.

Míranos a ti y a mí gritando con toda la fuerza que el amor no es una mierda después de habernos partido el corazón por trescientos sitios distintos.
Mira y dime si hicimos mal boicoteando nuestra propia revolución, abandonando un barco que ya no sabía llevarnos a ninguna parte que no fuera el fondo de la desgana.
Mírame y dime que no huele bien su pelo, que no haces una fiesta cada vez que se ríe y que no te mueres cuando se queda mirándote fijamente un ratito, y tus miedos se pelean por ver cual de ellos salta primero por la ventana.
Atrévete a mentirme diciendo que podíamos seguir luchando en defensa de la muerte cuando ahora tenemos todas estas ganas de vivir.
No seas cobarde y a ver si puedes negar que desde que nosotros no, no tienes más ganas de todo, no tienes más de diecisiete proyectos nuevos, y todas esas aspiraciones de mejorar y crecer como persona.

Y es que empiezo a pensar que lo que juzgamos como absoluto es lo menos fidedigno que te puedes llevar a la boca después de llevar siglos mordiendo su carne caducada.
Y es que firmaría cualquier documento en blanco para que escribieses lo que te diera la gana sobre sus costillas y en su espalda todo lo que te callaste cuando creíste quererme a mí.
El error fue querer vencer a la marea con una escoba como salvaguardia, el error fue querer mantener un lugar cálido cuando nuestra temperatura de aislamiento estaba bajo cero. Apagarnos, resucitarnos para no cargar con el peso de un cadáver a las espaldas. Lo de siempre.

No voy a negar que supusimos una transformación del alma, que hicimos época, no voy a negar que nos aprendimos con las ganas del que memoriza la dirección del trabajo de su vida, de ahí el elevado precio de rasgarnos, pero eso ya es sólo otra vieja historia que guardar para algún momento en el que salvarnos cuando no nos quede nada. Ahora no.

Si acaso un perdón por los bailes, por no saber rendirme a tiempo y por quemarme una y otra vez con las llamas de un fuego extinto. Si acaso un sí te quiero tanto, pero ya sin fiesta, sin calor, sin velas.
Si acaso un mejor así, un te echaré de menos.

Pero que no se te olvide algo:

Despedirme de ti
es lo más difícil
que he tenido que hacer
en la vida.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Voy a dejar de condenarme por ti

"Prometernos era malvendernos la piel"

Yo hice un trueque contigo y nos las cambiamos. Invertimos y perdimos. La tormenta nos arrastró a los dos aunque no simultaneamente, y no hay vuelta atrás ni hueco para la salvación.
No puedo seguir cumpliendo penitencia por una doctrina muerta.
Claro que me declaro culpable de asesinato, pero hay matices: Yo apreté el gatillo pero la pistola ya estaba cargada. No puedo seguir consumiéndome por una historia que dejó de andar en pleno invierno y no me lleva a ningún sitio.

Sacrificarme cada noche, pedirte que me hieras no fue suficiente.
He intentado redimirme, que es lo que le queda al criminal cuando todo le da la espalda. O reincide o se redime, pero a ti no te gustó la idea.
Lo siento, no puedo seguir sacándome los clavos de las llagas por las mañanas para volvérmelos a ajustar cada noche. No voy a abandonarme a la autocompasión. No voy a morir.
Tampoco me voy a quedar si no me quieres aquí.