viernes, 25 de julio de 2014

La alegría estaba ausente
era verano y nevó.
Todo estaba en contra
pero nací.
Hija de un general de Cartago
y una patricia de Roma.
Clandestina desde el principio
con sangre de loba
revolucionando mis entrañas.
Crecí entre guerras
viendo muertos y brujos
apartando cadáveres.
Huyendo del rumor de las calles,
viví con mirada lacerante
dando muchos golpes
llamados "por si acaso"
Irreverencia y libertad
no elegí bandera alguna
sólo rezaba para que mis padres
no se mataran.


sábado, 10 de mayo de 2014

He decidido dejar de hablar de ti. Menuda gilipollez, sabes que no puedo y para hacérmelo más difícil me mandas a los pájaros de mi cabeza de vuelta cada vez que los mando volar por ahí, y me cuentan que han estado contigo.
Cualquier día vas a redactar el documento más romántico del mundo y no va a ser para mí. Y menos mal. Yo sólo quería que te quedaras.
He decido que me va a dejar de recordar a ti cada paso que de desde el trabajo a casa. Voy a tener que dejar de imaginar que te encuentro en todas las esquinas o que cualquier día voy a pasar por debajo de la santa y vas a estar. Porque crees que te has ido, pero yo todavía no, y aquí no sé quien manda pero tú sigues viniendo aunque no estés.
¿Lo ves? Se me sigue yendo la cabeza pero ahora no te lo puedo contar.
Y es por eso, por lo que he decidido dejar de hablar de ti, para compensar estos kilos de ganas de verte que se me vienen encima por todas esas veces que pienso en ti.

martes, 6 de mayo de 2014

"De todos los hombres que hay en mi vida eres el que peor me trata. Yo no sé cómo a veces puedes llegar a ser tan capullo"

El día menos pensado haces algo grandioso, un martes cualquiera te levantas, vas al trabajo, atiendes tus asuntos y estallas.
El día menos pensado haces aquello que sin saberlo del todo llevabas tanto tiempo esperando hacer, ni siquiera te lo habías planteado por miedo, pero lo necesitabas.
El día menos pensado le revientas la fiesta de disfraces y le das dos bofetadas a lo que lleva años jodiéndote.
El día menos pensado te enfrentas a lo único que va mal en tu vida ya, pero la causa de tantos otros problemas pasados anexos y que poco a poco y con lágrimas has sabido resolver.

El día menos pensado es hoy. Sonríe valiente, lo acabas de hacer.

lunes, 5 de mayo de 2014

A veces soy demasiado erizo.
Menos mal que hay gente que sabe como hacer que guarde los pinchos
y me hace entender que con ellos no hace falta autoprotegerme tanto.


Qué cómo estoy...

Llevo unos cuantos putos días acostándome con el blog de Pablo Benavente entre las manos, imagínate.
Con su "Déjame explicarme: equivocarme siempre ha estado entre mis planes. Era contigo con quién no contaba" rebotando empáticamente en mi cabeza.
Imagínate a Baudelaire borracho en un bar llorando por Jeanne Duval y buscando desesperadamente a Sarah la louchette en las calles más oscuras de París para follársela con rabia y seguir perdido en alcohol.
Imagínate a Rimbaud en el único minuto de su vida que lloró por Verline.
Imagínate a la mujer de Verline preparándoles el desayuno a la mañana siguiente de haberlos oído follar.
Llevo días leyendo a Pablo porque no sé cómo expresar que llevo meses perdida y que sigo sin encontrarme aunque a veces te encuentre a ti.
Que soy tan inconsciente de todo ahora mismo que probablemente esté cometiendo el mayor error de mi vida pero no estoy preparada para llorarte otra vez. No puedo arriesgarme para luego abandonar. No tengo ganas de luchar.
Probablemente no, seguro que la estoy cagando, pero he destrozado tantas cosas en mi vida que me invade una anestesia preparada para no sufrir más. Que toda la mierda que guardo es por algo, y es algo que no consigo superar del todo, pero a veces es bueno porque me advierte del peligro, aunque otras me convierta en esto, en un erizo que se cierra en banda y que no quiere saber más de corazones hechos pedazos.
Llámame cobarde, puede que lo sea, pero a ti no te han partido el corazón de trece maneras distintas.
Permíteme acabar mi whiskey, que ya me queda menos para encontrar a Sarah.

miércoles, 30 de abril de 2014

Hoy nos hemos reído, todos juntos, muy fuerte.
Algo que pensábamos que ya no volveríamos hacer después de aquel miércoles. Hoy nos hemos reído, y ha sido gracias a tus historias, ha sido gracias a ti, ha sido contigo.
Gracias Diego, siempre.

domingo, 27 de abril de 2014

Todo lo demás no importa, de repente todo se ha derruído.

Todavía no sé que decir de todo esto. Miércoles, han pasado cuatro días y sigo moviendo de un lado a otro la cabeza, negando, diciéndome que es imposible, que es mentira. Luego veo el dolor de tu hermana, de tus padres, veo a Álex y a Gonzalo derrumbados, veo a todo el mundo dando abrazos, palabras de consuelo, pañuelos, lágrimas, puñetazos, miradas perdidas, rabia... y toda la información sigue entrando por mis ojos pero mi cabeza me dice que no es real.
Veinte años, vuelve. Tienes que hacerlo, no dejo de pedírtelo, vuelve que estamos perdidos, vuelve y di algo, vuelve y míranos. Diego vuelve, que no te has ido.
Cuánto necesitamos en estos momentos una de tus ingeniosas frases, cuánto necesitamos que nos guíes.
Todo se hunde sin ti, no te haces una idea de toda la gente a la que has marcado. No sé expresar lo mucho que me alegro de que me hayas dejado tu huella.
Supongo que pedirte que vuelvas es una tontería porque no te has ido, ¿verdad? Sigues con nosotros aunque no te veamos, sigues encontrando Mercadonas cada vez que te pierdes, sigues hablando con Álex, sigues escuchando a Gonzalo, sigues poniendo cara extraña cada vez que me da un impulso y te abrazo, pero sigues devolviéndome el abrazo. Sigues aprendiendo de tus padres, sigues mirándolos, sigues cuidando de Anabel. Sigues.
Sigues porque estás más vivo que nunca en nosotros, porque todos hemos aprendido algo de ti, a todos nos has enseñado. Y en cada gesto de saber estar, de amabilidad y cordialidad sin fronteras, de cercanía y eterno respeto por todo que yo muestre, allí estarás, porque eso es sólo una pequeña parte de lo que me has enseñado, y ya está grabado en mí, como tú.
Eres un ejemplo de fortaleza, y ya te admiraba antes, pero ahora, con todas las historias que todos los que te quieren me están contando de ti, te admiro más, porque me sigues enseñando Diego, muchas gracias.

Me acuerdo del día en que me dejaste flipada cuando te pusiste a hablar con unos ingleses sobre la historia de Inglaterra y su división geográfica, a ellos también los impresionaste, te dijeron "tienes muchos conocimientos, casi nadie sabe eso", recuerdo que pensé de ti maravillas, pero no te lo dije, en lugar de eso me coloqué a tu lado para seguir escuchándote, aprender y no perderme nada.
Agradezco tanto a Álex que nos presentase.

Podría hablarte del 'Bang' y de los buenos ratos jugando, pero eso es algo que ya lleva tu marca y no hace falta dar muchas explicaciones de por qué. Ninguno de nosotros volverá a pensar en ese juego sin relacionarlo inmediatamente contigo. Cómo nos enganchaste a todos, cómo te emocionaba jugar, cómo te enfurruñabas cuando la gente no jugaba en serio.
Como me explicabas con paciencia lo que significaba cada carta incluso cuando ya me la habías explicado antes, y no me acordaba. Y como me decías cual era la mejor estrategia que podía hacer con mis cartas incluso aunque te perjudicase a ti. Otro gesto más de honra, honra y Diego, son palabras hermanadas por ti.

No te voy a olvidar Diego, no creo que nadie lo haga, cada vez que quedemos vas a estar, lo sé.
Cuídanos a todos, y ármate de paciencia porque cuando te vuelva a ver no te voy a soltar, te voy a dar el abrazo más grande del mundo y te voy a hacer cuarenta millones de preguntas.
Y todavía me debes una partida de Mario Kart, esa que hablamos el último domingo, no se me olvida, eh.
Te quiero.
Siempre con nosotros, siempre Diego.