Yo no te puedo prometer nada, amor.
Ya vienes manchado de muchas promesas
que salpicaban al romperse.
No te voy a romper,
no creo que necesites más cristales
que dicen ser eternos
pero se hacen añicos
a una mínima subida de temperatura.
Espero que no esperes
que te jure nada,
y que te fíes de cada beso que te de
por eso que dicen de que los actos demuestran más.
Escucha lo que te dicen mis versos
y mira la cara de idiota que se me queda
cuando entras en la habitación en la que estoy,
y me doy la vuelta para que no descubras
que estoy sonriendo sólo porque has venido.
Mira a ver que te dice eso.
Pero ahora no esperes más
de este barco naufragado
que se ha convertido en isla
y te deja ser su habitante.
Es verdad lo que ves,
estoy cosida por todos los lados,
a veces se me sueltan los hilos
y me tengo que lamer las heridas.
Pero cuando sonrío no se nota
y ya has visto que sonrío mucho.
¿Qué te voy a decir?
Soy una isla hablando con el mar,
eres el mar rodeando a una isla.
¿Qué haces?
martes, 17 de diciembre de 2013
lunes, 16 de diciembre de 2013
Dualidad. Se atormenta una vecina y tú sales a bailar.
Se atormenta una vecina,
es domingo por la noche y tú sigues perdida.
No dejan de ponerte trampas,
y no dejas de caer en ellas.
A veces te divierten,
pero cuando de verdad llegas a casa,
te cansan.
Sobre todo cuando es domingo por la noche
y sólo te han llamado tus preguntas
exigiéndote respuestas.
"No pasa nada, ten paciencia" te dices,
mientras espiras los últimos centímetros cúbicos de entereza.
Ya no te quedan vías de escape por las que saltar
que en el fondo también son trampas,
las que tú misma te pones.
Se atormenta una vecina,
te ríes y escuchas que es mentira,
que tu vecina está follando
y la que te atormentas eres tú,
Suelo ser amiga de los domingos,
pero tus dudas me han ahogado éste.
Es la hora de la sentencia
y te has vuelto a condenar.
Venga no pasa nada,
mañana es lunes
y podrás demostrarle a la vida una vez más
que puedes bailar tangos en el tejado
con un vestido rojo.
es domingo por la noche y tú sigues perdida.
No dejan de ponerte trampas,
y no dejas de caer en ellas.
A veces te divierten,
pero cuando de verdad llegas a casa,
te cansan.
Sobre todo cuando es domingo por la noche
y sólo te han llamado tus preguntas
exigiéndote respuestas.
"No pasa nada, ten paciencia" te dices,
mientras espiras los últimos centímetros cúbicos de entereza.
Ya no te quedan vías de escape por las que saltar
que en el fondo también son trampas,
las que tú misma te pones.
Se atormenta una vecina,
te ríes y escuchas que es mentira,
que tu vecina está follando
y la que te atormentas eres tú,
Suelo ser amiga de los domingos,
pero tus dudas me han ahogado éste.
Es la hora de la sentencia
y te has vuelto a condenar.
Venga no pasa nada,
mañana es lunes
y podrás demostrarle a la vida una vez más
que puedes bailar tangos en el tejado
con un vestido rojo.
sábado, 30 de noviembre de 2013
Ahora sí,
ahora que nos alejamos de verdad,
ahora que no queda nada que decir,
ni si quiera ganas.
Ahora es cuando empiezan a doler los corazones.
Bombas de autocombustión en el pecho.
Almas sangrando:
"ésto no era lo que tenía que pasar."
Ojos incapaces de levantar la mirada.
Rostros rotos al decir adiós.
ahora que nos alejamos de verdad,
ahora que no queda nada que decir,
ni si quiera ganas.
Ahora es cuando empiezan a doler los corazones.
Bombas de autocombustión en el pecho.
Almas sangrando:
"ésto no era lo que tenía que pasar."
Ojos incapaces de levantar la mirada.
Rostros rotos al decir adiós.
Creo que me estoy auto castigando por no haber sabido usar el amor.
Sí, tiene que ser eso. Estoy pagando las facturas del olvido y de haber destrozado los bienes privados de la ilusión. Y es justo, creo.
El amor no es vulgar, no se merecía ese final. No me merecía tenerlo después de haberlo roto de esa manera, con estas manos de asesina emocional.
Puede que yo no cargara la pistola, pero apreté el gatillo. Y ahora cumplo condena. Al menos, encuentro algo de justicia en mí. Aunque, ¿por cuánto tiempo? ¿Hasta cuando éste ascetismo? ¿Cuándo podré alcanzar la redención y perder el miedo? ¿Qué hacer con la insustancialidad que a veces me arrincona?
De nada puedo estar segura con esta niebla unamuniana en la cabeza que se pronuncia cada vez que intento sacar conclusiones sobre esto.
Sólo sé, es una intuición palpable, que el castigo no se concreta aquí. Se me prepara algo más, algo que me va a atravesar el pecho, va a hurgar en él, y cuando más me duela, cuando esas frías manos clavadas lleven tiempo rebuscando en mis adentros y no pueda más, será cuando reviva.
Sí, tiene que ser eso. Estoy pagando las facturas del olvido y de haber destrozado los bienes privados de la ilusión. Y es justo, creo.
El amor no es vulgar, no se merecía ese final. No me merecía tenerlo después de haberlo roto de esa manera, con estas manos de asesina emocional.
Puede que yo no cargara la pistola, pero apreté el gatillo. Y ahora cumplo condena. Al menos, encuentro algo de justicia en mí. Aunque, ¿por cuánto tiempo? ¿Hasta cuando éste ascetismo? ¿Cuándo podré alcanzar la redención y perder el miedo? ¿Qué hacer con la insustancialidad que a veces me arrincona?
De nada puedo estar segura con esta niebla unamuniana en la cabeza que se pronuncia cada vez que intento sacar conclusiones sobre esto.
Sólo sé, es una intuición palpable, que el castigo no se concreta aquí. Se me prepara algo más, algo que me va a atravesar el pecho, va a hurgar en él, y cuando más me duela, cuando esas frías manos clavadas lleven tiempo rebuscando en mis adentros y no pueda más, será cuando reviva.
Ojalá no me hubieras dejado, dejarte.
A veces, cuando algo por lo que hemos estado luchando termina mal, no podemos evitar pensar que hubiera pasado si hubiéramos ganado. No recuerdo como se llama eso, pero sé que existe.
Esta noche no puedo evitar pensar en cómo se nos murieron las ganas en el mejor momento.
Ojalá me hubieras amarrado a ti,
cuando nos avisaron de que se avecinaba un huracán.
Ojalá no hubieras dejado al viento
arrastrarme hacia el vacío,
ya que por más que se lo pido,
ahora éste no me absuelve.
Ojalá no se hubiera empezado a pudrir mi corazón.
Y ojalá no tuviese esta puta manía
de destrozar todo lo que me hace ilusión,
por miedo a que me duela.
O de destrozar algo cuando veo que se está rompiendo,
en vez de intentar arreglarlo.
Ojalá no me hubieras dejado tanto tiempo sola
y nunca me hubiera acostumbrado a la oscuridad de la noche.
Porque la conversación con el espejo
puede estar bien,
pero a veces no es compatible con la cordura.
Recuerdo que solías adivinarme el pensamiento,
ojalá no hubieras dejado de hacerlo,
o al menos, de preguntar por ello.
Ojalá no me hubiera acostumbrado a llorar
y no me hubieran impuesto la jodida rutina
de tener que estar echándote siempre de menos.
Ojalá no hubiera tenido que hacerme fuerte contra eso.
Ojalá me hubieras agarrado de brazo
cuando quise huir poniendo excusas baratas.
Ojalá no hubieras dejado de besarme.
Ojalá no me gustase tanto eso de usar armaduras
al mínimo salto de alarma.
Ojalá no se hubiera roto la alarma de tanto sonar.
Ojalá no se hubiera jodido,
ojalá siguiésemos siendo uno.
Ojalá yo no me congelase tan fácilmente,
ojalá tú no me hubieras retirado tu manta.
Ojalá no me hubieran infundado nunca este miedo que no me pertenecía.
Ojalá no me hubieras dejado, dejarte.
Esta noche no puedo evitar pensar en cómo se nos murieron las ganas en el mejor momento.
Ojalá me hubieras amarrado a ti,
cuando nos avisaron de que se avecinaba un huracán.
Ojalá no hubieras dejado al viento
arrastrarme hacia el vacío,
ya que por más que se lo pido,
ahora éste no me absuelve.
Ojalá no se hubiera empezado a pudrir mi corazón.
Y ojalá no tuviese esta puta manía
de destrozar todo lo que me hace ilusión,
por miedo a que me duela.
O de destrozar algo cuando veo que se está rompiendo,
en vez de intentar arreglarlo.
Ojalá no me hubieras dejado tanto tiempo sola
y nunca me hubiera acostumbrado a la oscuridad de la noche.
Porque la conversación con el espejo
puede estar bien,
pero a veces no es compatible con la cordura.
Recuerdo que solías adivinarme el pensamiento,
ojalá no hubieras dejado de hacerlo,
o al menos, de preguntar por ello.
Ojalá no me hubiera acostumbrado a llorar
y no me hubieran impuesto la jodida rutina
de tener que estar echándote siempre de menos.
Ojalá no hubiera tenido que hacerme fuerte contra eso.
Ojalá me hubieras agarrado de brazo
cuando quise huir poniendo excusas baratas.
Ojalá no hubieras dejado de besarme.
Ojalá no me gustase tanto eso de usar armaduras
al mínimo salto de alarma.
Ojalá no se hubiera roto la alarma de tanto sonar.
Ojalá no se hubiera jodido,
ojalá siguiésemos siendo uno.
Ojalá yo no me congelase tan fácilmente,
ojalá tú no me hubieras retirado tu manta.
Ojalá no me hubieran infundado nunca este miedo que no me pertenecía.
Ojalá no me hubieras dejado, dejarte.
Cada vez me afecta menos el frío
No te preocupes,
que yo ya he llorado lo mío.
Éstos sólo son recuerdos,
descripciones de los restos
que quedaron después de tu tormenta.
Cristales rotos en el suelo
que piso de vez en cuando
y sangro un poco,
Pero ya no duele como antes.
Ya no dueles, sólo arañas.
(12.11.13)
que yo ya he llorado lo mío.
Éstos sólo son recuerdos,
descripciones de los restos
que quedaron después de tu tormenta.
Cristales rotos en el suelo
que piso de vez en cuando
y sangro un poco,
Pero ya no duele como antes.
Ya no dueles, sólo arañas.
(12.11.13)
lunes, 25 de noviembre de 2013
De algún modo
estás haciendo la guerra,
entre aquellos que te quieren y no quieres,
y los que quisiste que te quisieran pero no lo hicieron.
Los justos harán pagar a los pecadores por una vez,
y en tu piel se celebrarán las batallas
que se sellarán con cicatrices
de todas esas historias
que no quisieron ser contadas.
estás haciendo la guerra,
entre aquellos que te quieren y no quieres,
y los que quisiste que te quisieran pero no lo hicieron.
Los justos harán pagar a los pecadores por una vez,
y en tu piel se celebrarán las batallas
que se sellarán con cicatrices
de todas esas historias
que no quisieron ser contadas.
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