"¿Quién ha robao' la primavera?" como diría Rulo, o ¿Quién destrozó mi vida? como pregunté yo ayer por la noche.
A lo peor fui yo misma, a lo mejor fueron ellos, o fue un efecto de causalidad de ambos. O una inocente conspiración. Todo muy contradictorio, como los hechos pasados.
Pero bueno, ¿Qué importa eso? ¿Importa a estas alturas? De vez en cuando me pongo a buscar culpables. Alguien a quien dar una patada en las noches en las que no puedo dormir, o no quiero (casi todas), no sé.
Creo que le he cogido el gusto a esto de estar en guardia, y a pesar de todo lo que hago por mí, creo que todavía no me quiero, de lo contrario, no me sometería a ciertas cosas, ¿o sí?
Estoy desconociéndome, me digo "adiós" todos los días, pero no "hola".
"Lo importante no es lo que han hecho con nosotros, sino lo que nosotros hacemos con lo que han hecho con nosotros." ¿No? Eso es lo que me dijo un día Sartre al oído. Acto seguido, le miré asombrada y le di un abrazo, como si hubiera abierto un agujero por el que entra la luz en mi pequeña ratonera. Lo hizo.
¿Quién cojones soy? ¿Qué hostias han hecho conmigo? ¿Y qué mierdas estoy haciendo yo con lo que han hecho conmigo?
En serio, me gustaría tener aquí a los culpables para meterles una patada. Puede que tuviera que darme una a mí bastante fuerte, por no decir la más -por eso de que no hago nada bueno con lo que han hecho conmigo, con estos restos que han dejado de mí-, pero en lugar de eso me miraría, acariciaría y tendería la mano.
A lo mejor, si confiase en alguien, empezando por mí, se me pasaba un poco este caos vital.
Sé que me daría un abrazo, y lo agradecería tanto que me pondría a llorar. A llorar sobre lo llorado, a llorar sobre mis últimos errores y a llorar sobre esta crisis. Pero no por mucho tiempo.
Lágrimas de desahogo serían, no de lástima. La lástima es para los victimistas.
Yo querría echar a correr y empezar a alcanzarme cuanto antes.
jueves, 26 de septiembre de 2013
22 de Septiembre, un Sábado con un viejo amigo imaginario:
Hoy la he vuelto a ver después de cuatro años:
Podría decirte que ya no es la misma, que es más fuerte (independiente quizás), menos sensible, que ha aprendido, y que está llena de hostias y arañazos bonitos.
Que la vida la ha jodido, y ella llena de rabia se ha terminado follando a la vida.
Que una vieja puta desdentada un día la sonrió, y la invitó a fumar.
Que ha crecido, a veces dispara y ya no la hieren.
Pero en el fondo sé que hay noches en las que no puede dormir y se escapa alguna lágrima.
Que tanta pelea la va dejando secuelas.
Que le parecería bonito necesitar a alguien y recibir abrazos porque sí, sin explicaciones.
Que la gustaría guardar el rifle y dejarse cuidar.
Que tiene la cara manchada, está más rota y más guapa.
Podría decirte que ya no es la misma, que es más fuerte (independiente quizás), menos sensible, que ha aprendido, y que está llena de hostias y arañazos bonitos.
Que la vida la ha jodido, y ella llena de rabia se ha terminado follando a la vida.
Que una vieja puta desdentada un día la sonrió, y la invitó a fumar.
Que ha crecido, a veces dispara y ya no la hieren.
Pero en el fondo sé que hay noches en las que no puede dormir y se escapa alguna lágrima.
Que tanta pelea la va dejando secuelas.
Que le parecería bonito necesitar a alguien y recibir abrazos porque sí, sin explicaciones.
Que la gustaría guardar el rifle y dejarse cuidar.
Que tiene la cara manchada, está más rota y más guapa.
Cuando decides seguir por la vereda de la mierda un desquiciado 17 de Septiembre a las 5:27
Y por no saber que pensar, se me ocurrió dejar de hacerlo. O por pensar demasiado, no lo sé. Al final acabé actuando a ritmo de los latidos y olvidé lo demás.
Lo que pasó, fue que a la gente parecía que no le gustaba esto, que no lo entendía, pero me dio igual.
En una desprevenida noche de Septiembre, el pensamiento volvió a mi cabeza, y su sitio ya no estaba libre, pero se quería quedar porque decía que sin él no podía seguir, que le necesitaba aunque fuera un poquito, y esto causó un gran revuelo dentro de mi cuerpo.
Quise dormir pero no pude, así que me pasé la noche pintando flores, palos y piedras en los ladrillos del muro hasta que el sol me dio los malos días y me dijo que descansara. Me quedé dormida en posición de defensa esperando al invierno, y ya no recuerdo nada más.
Pero cuando desperté, las flores se habían borrado, y sólo quedaban las piedras, los palos, y un chaleco antibalas de mi talla.
Comprendí que la vida se iba a poner mucho más hija de puta, y aquí estoy, con el chaleco puesto, las piedras en las manos, y pinturas en los bolsillos.
Porque me gusta que haya flores en todos los muros.
Lo que pasó, fue que a la gente parecía que no le gustaba esto, que no lo entendía, pero me dio igual.
En una desprevenida noche de Septiembre, el pensamiento volvió a mi cabeza, y su sitio ya no estaba libre, pero se quería quedar porque decía que sin él no podía seguir, que le necesitaba aunque fuera un poquito, y esto causó un gran revuelo dentro de mi cuerpo.
Quise dormir pero no pude, así que me pasé la noche pintando flores, palos y piedras en los ladrillos del muro hasta que el sol me dio los malos días y me dijo que descansara. Me quedé dormida en posición de defensa esperando al invierno, y ya no recuerdo nada más.
Pero cuando desperté, las flores se habían borrado, y sólo quedaban las piedras, los palos, y un chaleco antibalas de mi talla.
Comprendí que la vida se iba a poner mucho más hija de puta, y aquí estoy, con el chaleco puesto, las piedras en las manos, y pinturas en los bolsillos.
Porque me gusta que haya flores en todos los muros.
martes, 10 de septiembre de 2013
Carta al pasado:
Pasado mío:
Comprende que me muestre reticente contigo.
Me forjé en ti, pero permitiste que me rompieran una y otra vez.
Pasado mío,
eres mío, y por eso no te odio, pero ¿cómo enfrentarnos?
Eres la reunión de todos mis puntos débiles, y también el que me enseñó que no puedo ser vencida fácilmente.
Nuestra relación está impregnada de muerte, luz, desgracias e inocencia y esto no nos ayuda.
Se supone que para que ahora esté sana, tenemos que llevarnos bien. Bueno, en ello estoy, intento aprender, me voy enseñando.
Pasado mío,
es absurdo que sigas intentando matarme. ¿No ves que ya soy inmune?
Sé que te cansarás de probarme, mientras tanto, yo estoy dispuesta a enfrentarme a la palestra las veces que haga falta, para no morir.
No me vas a herir, porque ya me has dolido mucho y me he saturado de ti y de tu mierda. Inténtalo lo que quieras. No me vas a doler. Puede que me dejes desubicada y confusa, pero no vas a acabar conmigo.
Comprende que me muestre reticente contigo.
Me forjé en ti, pero permitiste que me rompieran una y otra vez.
Pasado mío,
eres mío, y por eso no te odio, pero ¿cómo enfrentarnos?
Eres la reunión de todos mis puntos débiles, y también el que me enseñó que no puedo ser vencida fácilmente.
Nuestra relación está impregnada de muerte, luz, desgracias e inocencia y esto no nos ayuda.
Se supone que para que ahora esté sana, tenemos que llevarnos bien. Bueno, en ello estoy, intento aprender, me voy enseñando.
Pasado mío,
es absurdo que sigas intentando matarme. ¿No ves que ya soy inmune?
Sé que te cansarás de probarme, mientras tanto, yo estoy dispuesta a enfrentarme a la palestra las veces que haga falta, para no morir.
No me vas a herir, porque ya me has dolido mucho y me he saturado de ti y de tu mierda. Inténtalo lo que quieras. No me vas a doler. Puede que me dejes desubicada y confusa, pero no vas a acabar conmigo.
Papá.
Hola, ¿Cómo estás?
Tú sigues ausente y yo sigo echándote la culpa de todo.
Y te seguiré culpando, incluso de que se me caiga un lápiz al suelo, hasta el día que decidas aparecer para defender tu inocencia.
Tú sigues ausente y yo sigo echándote la culpa de todo.
Y te seguiré culpando, incluso de que se me caiga un lápiz al suelo, hasta el día que decidas aparecer para defender tu inocencia.
viernes, 16 de agosto de 2013
¿Qué quieres que te diga?
Sin ese fuego,
no sé ser.
Puedo llevarte a obras de teatro
y recitales de poesía.
O ser una loca del coño
que te trae cervezas,
mientras baila todas las canciones del verano,
y algún que otro tango de Gardel.
Puedo bajar al infierno,
pelearme con tus demonios
y volver invicta,
sólo porque ha sido por ti.
Una señora en la calle y una poeta en la cama.
Puedo esperarte y ser Penélope,
o lanzarme a la batalla disfrazada de soldado,
y que arda la ciudad.
Ésto último es lo que me va más.
Puedo hablar a escondidas con tus miedos
y hacer que desaparezcan
a base de caricias.
Incluso hacer que Pegaso perdone
la soberbia de Belerofonte.
Recorrerte con besos
a paso de tortuga,
o hacer que se te ponga el corazón
a mil por hora.
Someterme a la crítica.
Inventarme un final para la historia interminable.
Yo que sé,
construirte un castillo deforme
con la arena de todas las playas del sur.
Lo que no puedo hacer,
calmar la tormenta de mi boca.
Asesinar lo que llevo deseando
desde que sé que quiero esto.
No puedo.
Si me pides eso,
no me quedará nada
Y no seré yo.
Sin ese fuego,
no sé ser.
Puedo llevarte a obras de teatro
y recitales de poesía.
O ser una loca del coño
que te trae cervezas,
mientras baila todas las canciones del verano,
y algún que otro tango de Gardel.
Puedo bajar al infierno,
pelearme con tus demonios
y volver invicta,
sólo porque ha sido por ti.
Una señora en la calle y una poeta en la cama.
Puedo esperarte y ser Penélope,
o lanzarme a la batalla disfrazada de soldado,
y que arda la ciudad.
Ésto último es lo que me va más.
Puedo hablar a escondidas con tus miedos
y hacer que desaparezcan
a base de caricias.
Incluso hacer que Pegaso perdone
la soberbia de Belerofonte.
Recorrerte con besos
a paso de tortuga,
o hacer que se te ponga el corazón
a mil por hora.
Someterme a la crítica.
Inventarme un final para la historia interminable.
Yo que sé,
construirte un castillo deforme
con la arena de todas las playas del sur.
Lo que no puedo hacer,
calmar la tormenta de mi boca.
Asesinar lo que llevo deseando
desde que sé que quiero esto.
No puedo.
Si me pides eso,
no me quedará nada
Y no seré yo.
jueves, 15 de agosto de 2013
Fuimos dos guerreros autónomos
encontrados y unidos ante el mundo.
Ordenábamos el caos quitándonos la ropa,
y así todas las preguntas del mundo dejaban de importar.
Cerrábamos heridas con sólo tocarnos.
Construimos el mundo de cero como si la historia no contase,
y así solíamos conseguir que el pasado no doliera.
Me abrazabas y al mal no le quedaba mas remedio que rendirse.
Cada vez que pronunciaba tu nombre
el cansancio y la desgana se daban la vuelta.
Y así teníamos que haber seguido,
desafiándolo todo.
Pero dejamos de bailar en mitad de la calle,
ya no despegábamos a correr sin motivo.
El silencio fue ganando terreno.
Nos volvimos la víspera de todo y la llegada de nada.
Estrellamos nuestros cuerpos contra la mediocridad.
Le dimos la razón al tedio sin esfuerzo.
Matamos a los besos
y cuando deja de haber besos,
las primeras heridas empiezan a aparecer.
Pudimos ser épicos, estuvimos cerca.
Pero nos convertimos en los asesinos de la primavera.
Nuestra historia nunca fue triste,
lo triste fue dejarla morir.
encontrados y unidos ante el mundo.
Ordenábamos el caos quitándonos la ropa,
y así todas las preguntas del mundo dejaban de importar.
Cerrábamos heridas con sólo tocarnos.
Construimos el mundo de cero como si la historia no contase,
y así solíamos conseguir que el pasado no doliera.
Me abrazabas y al mal no le quedaba mas remedio que rendirse.
Cada vez que pronunciaba tu nombre
el cansancio y la desgana se daban la vuelta.
Y así teníamos que haber seguido,
desafiándolo todo.
Pero dejamos de bailar en mitad de la calle,
ya no despegábamos a correr sin motivo.
El silencio fue ganando terreno.
Nos volvimos la víspera de todo y la llegada de nada.
Estrellamos nuestros cuerpos contra la mediocridad.
Le dimos la razón al tedio sin esfuerzo.
Matamos a los besos
y cuando deja de haber besos,
las primeras heridas empiezan a aparecer.
Pudimos ser épicos, estuvimos cerca.
Pero nos convertimos en los asesinos de la primavera.
Nuestra historia nunca fue triste,
lo triste fue dejarla morir.
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